La historia geológica del sector Challupén, el Parque Nacional Villarrica y el Lago Calafquén en el Pleistoceno y Holoceno está profundamente ligada a la actividad volcánica y glaciar, eventos que la cosmovisión mapuche interpreta de una manera única y significativa.

Historia Geológica de Challupén
El paisaje de esta zona es el resultado de la interacción constante entre fuerzas volcánicas y glaciares. La región se ubica en la Zona Volcánica de los Andes del Sur de Chile, dominada por la presencia de una cadena de volcanes que incluye al Villarrica, Quetrupillán y Lanín.
Pleistoceno Superior (hace 100.000 a 14.000 años A.P.): Durante este período, conocido como la última glaciación (llamada Glaciación de Llanquihue), la región estaba cubierta por una vasta capa de hielo. Los glaciares modelaron el paisaje, creando los valles y las cuencas donde hoy se asientan los lagos como el Villarrica y el Calafquén. Al mismo tiempo, el volcán ancestral Villarrica (llamado también Villarrica I) estuvo activo, construyéndose a través de la emisión de lavas basálticas, lahares (flujos de lodo volcánico) y depósitos piroclásticos. El colapso parcial de este edificio volcánico ancestral, hace aproximadamente 100.000 años, dio origen a una caldera elíptica.
Transición al Holoceno (hace 14.000 a 8.600 años A.P.): A medida que los glaciares retrocedían, el paisaje fue revelado y los lagos, como el Calafquén y el Villarrica, comenzaron a formarse en las cuencas dejadas por el hielo. El derretimiento de los hielos dio origen a numerosos ríos y esteros, muchos de los cuales, como los que bajan por el sector Challupén, son hoy corredores naturales de lahares.
Holoceno (desde hace 8.600 años A.P. hasta hoy): Este período se caracteriza por la actividad continua del Volcán Villarrica, uno de los más activos de Sudamérica. Numerosas erupciones han construido el edificio principal del volcán, cubriendo las laderas con lava, tefra (ceniza volcánica) y lahares. La historia eruptiva del volcán, documentada en los sedimentos lacustres del Calafquén y el Villarrica, muestra un historial mucho más largo de lo que registran las crónicas históricas. Los flujos de lava, como el del sector Challupén, son testigos de la fuerza volcánica que ha moldeado el terreno.
Enlace con la Cosmovisión Mapuche
Para el pueblo mapuche, el volcán Villarrica no es solo una montaña, sino un ser vivo y sagrado. Su nombre en mapudungun, Ruka Pillan, significa “Casa del Pillán”.
El concepto de Pillán: En la cosmogonía mapuche, los pillanes son espíritus poderosos, a menudo asociados con los antepasados y las fuerzas de la naturaleza. Los volcanes son considerados la morada de estos espíritus. El Villarrica, en particular, está asociado con un Pillán de carácter benévolo y protector, que mantiene el equilibrio de la tierra y la vida.
Interpretación de los eventos geológicos: Las erupciones volcánicas, los temblores y otros fenómenos naturales no se ven como desastres sin sentido, sino como manifestaciones de la voluntad del Pillán. Son una forma de comunicación, un ajuste necesario para reestablecer el equilibrio de la tierra. La furia del volcán puede ser una señal de descontento o un llamado de atención a la comunidad, mientras que su calma y fumarola constante indican su presencia protectora. Esta relación de reciprocidad implica que la gente debe mostrar respeto y cuidado por la naturaleza, ya que el Pillán les protege y les provee a cambio de su reverencia.
Conexión con el paisaje: La cosmovisión mapuche está intrínsecamente ligada al territorio. Los lahares que bajan por el Challupén o la misma formación del Lago Calafquén no son solo eventos geológicos, sino capítulos de la historia del Pillán. El paisaje se convierte en un libro abierto que narra las historias de los espíritus, los antepasados y la relación del pueblo con su entorno. Así, la geología de la región se entrelaza con la cosmogonía, donde cada elemento natural tiene un dueño (Ngen) y un propósito.
